Historia del Colegio

 

Sólo Dios sabe por qué los proyectos que se enmarcan en el esfuerzo y en la dedicación, son capaces de posicionarse en el tiempo y ser un aporte en el desarrollo académico y valórico de la sociedad. El Colegio Manantial dio sus primeros pasos en Santiago-Centro, ocupando el recinto de la Fundación Fontanar. Aquel lugar albergó los primeros proyectos educacionales desde el año 1996 a 1998. Desde estos años, se ha puesto todo nuestro esfuerzo y energía por tallar el alma de nuestras alumnas y alumnos, como nos pidió Monseñor Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei, el año 1997, al bendecir una talla de la Sagrada Familia, trabajada con sus manos de artesano por un papá del Colegio.

Nuestro segundo paso se da a conocer a fines del año 1998, como una gran noticia: el Colegio Manantial traslada su sede, a partir del año 1999, a la Comuna de La Florida, en un inmueble ubicado en calle Andalién Nº 7366, lugar en el que nos encontramos hasta la actualidad. El traslado del Colegio se fundamentó en el alto crecimiento poblacional de esta comuna, por lo que se hacía necesaria la presencia de un proyecto educativo sustentado en la formación valórica y académica de los futuros constructores de la sociedad.

Con la convicción de haber cumplido nuestra labor con la confianza en Dios, a partir del año 2010 EducaUC implementa en el colegio su Sello de Calidad. Sin perder la identidad de Manantial, esto nos permitió crecer y retroalimentarnos en la creación de un nuevo modelo de gestión educacional.

Estamos convencidos de que los alumnos y las alumnas del colegio Manantial de La Florida se distinguirán por ser personas que manifiestan en la vida cotidiana ser responsables, alegres, optimistas y deportivos, con una sólida formación religiosa, reflexivos en su actuar, abiertos a las necesidades de los demás. Serán personas que aprecian la tradición familiar y que tienen un método de trabajo y estudio incorporado a su quehacer diario. Tras estos 16 años de vida, estamos convencidos de que el trabajo que hemos realizado no podría haber sido posible sin la ayuda de los padres y madres, de familias, de profesionales que a lo largo de estos años han entregado lo mejor de sus capacidades, de las alumnas y alumnos que día a día nos recuerdan nuestro compromiso y sin duda de Dios, que nos sigue dando fuerzas para seguir en esta hermosa tarea: educar en valores con amplias fortalezas académicas.